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MERLÍN es E. Martínez
(Vidente e investigador.) Dcdo. y profesor universitario. Escritor y columnista.
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26 febrero 2007

Hermes

El Hermetismo adopta su nombre de Hermes Trimegisto, posible confluencia heleno-alejandrina entre el Hermes griego y el Thot egipcio.
Hermes es una de las divinidades más versátiles del panteón olímpico, por lo que resulta especialmente difícil esquematizar la enorme multiplicidad de sus funciones. La primera dificultad con la que se tropieza en el estudio de este dios es la oscuridad que rodea la etimología de su nombre y, por lo tanto, su origen.
Hay, fundamentalmente, dos puntos de vista para afrontar esta cuestión. El primero de ellos supone que Hermes significa "dios del montón de piedras", término prehelénico que se apoya en la idea de que la piedra es una representación del poder de la propia tierra y, por tanto, puede ser objeto de culto. Sobre este culto a la piedra existen otros ejemplos en Grecia como, por ejemplo, el "omphalos" u "ombligo", piedra considerada como el centro del mundo, que era adorada en el santuario de Apolo en Delfos. Por otra parte, esta teoría es apoyada por la costumbre de situar en derredor del ágora de las ciudades unas columnas de tosca piedra con un busto de hombre en la punta, sobre las que se hacían libaciones y juramentos. Estas columnas recibían el nombre de "hermai" y son consideradas la representación más antigua de Hermes. Según esto, la asociación de Hermes con la conducción de las almas de los muertos al Hades, el "más allá" griego, se produciría por la identificación de Hermes con el "daimón", o espíritu protector, que habita en los túmulos sepulcrales. Era costumbre que los caminantes añadiesen una piedra a estos montones para contribuir a mantener las ánimas en su lugar e impedir así que vagaran por el mundo; de esta costumbre podemos extraer otra de las funciones atribuidas a Hermes, esto es, la de protector de los viajeros. El lugar originario de esta costumbre tumularia es Arcadia, región montañosa dedicada casi en exclusiva al pastoreo, Y de ahí que el "demón" de los túmulos asume también las funciones de protector de los rebaños, también atribuídas a Hermes. A medida que se antropomorfizó la religión griega, el montón de piedras derivó en una "hermai". Este punto de vista explicaría la escasez de templos dedicados a este dios.
El segunda punto de vista sobre su nombre sería relacionarlo con la raíz 'ser-', esto es, "fluir", lo que lo hace originariamente una divinidad ctónico de la fecundidad, que promueve el crecimiento del rebaño.
Muchos rasgos de Hermes pueden ser explicados así: la piedra vertical asociada con él, que es un símbolo fálico: su relación con la noche y el ser "subterráneo" (pues ctónico o "vegetal" y subterráneo son equivalentes, pues las plantas vienen del subsuelo) y de ahí su relación con el más allá, ya que las divinidades vegetales y su ciclo anual encarnan la idea de resurrección eterna.
En cualquier caso. parece no haber duda de que Hermes es un dios prehelénico, quizá de origen indoeuropeo, cuyo paralelo más parecido señala a Hiponacte al identificarlo con el dios lidio Candaules. La antigüedad de su presencia en el Egeo queda demostrada por la aparición de su nombre en las tablillas micénicas como "e-ma-a". Entra a formar parte de la estructura familiar del Olimpo como hijo de Zeus y Maya.
Hermes es un dios pastor, pero sobre todo en cuanto a su capacidad para multiplicar el ganado. Aparece representado como "crióforo", esto es, llevando un carnero a la espalda, y comparte con Apolo epítetos propios de esta funiión: "nómios", "epimelios" (guardián del ganado), "oiopolos" (ovejero), etc. Esto hace que sea un dios sobre todo del ámbito popular, aunque no exclusivamente, pues el jefe de la ciudad fue en su tiempo el jefe de una tribu de pastores y, por tanto, la nobleza también invoca a este dios. De esta función principal derivan otras. Así, si tenemos en cuenta que el sistema preferido en la antigüedad para adquirir ganado era robar los terneros aún no marcados, no es de extrañar que el dios que incrementa el ganado sea también... el dios de los ladrones. Y por tanto, que el perro sea considerado su rival, hasta el punto de que se le asignaba el epíteto de "ahorcaperros". Su habilidad como ladrón proyectada a un plano sobrenatural lo convierte ciertamente en un dios de la magia, y como tal era venerado hasta una época muy tardía.
Su cualidad de dios pastoril no agota, ni mucho menos, la increíble variedad de las funciones de esta deidad premoral, símbolo de la astucia y la picardía, versátil e imprevisible. Es además un mediador entre dioses y hombres (Heraldo de Zeus), "benefico" dador de bienes y males. De ahí que se le atribuya la ganancia inesperada (llamada "hermaión") y también el engaño y la estafa.
Sea por su carácter pastoril y nómada, por su condición tumularia o por su versatilidad, se atribuye a Hermes la protección de peregrinos, caminantes... y comerciantes, pues el comercio es una actividad itinerante, acompañada imprevisiblemente del éxito o del fracaso. Hermes es así en todo el mundo griego o de influencia griega el protector de los mercados, caminos y fronteras. Todo esto nos conduce al caduceo, el bastón que es el símbolo más característico de Hermes. La leyenda dice que un día vio el dios dos serpientes enzarzadas en una lucha y las separó con una varita de oro: tal es el caduceo. En su origen, quizá cayado de pastor o varita de mago, pero definitivamente símbolo luego de los heraldos y, por extensión, de la concordia universal. Sin duda, las cintas blancas heráldicas de Hermes fueron posteriormente tomadas por serpientes, ya que todas las divinidades subterráneas toman como emblema las serpientes de la Madre Tierra. Sin embargo, hay un detalle curioso que nos haría suponer que no es una confusión tan inocente. En innumerables ocasiones se han intercambiado el caduceo hermético (una vara con dos serpientes entrelazadas) con el caduceo epidáurico (un haz de varas rodeado por una serpiente-daimón que es signo oracular y protector de innumerables santuarios en toda Grecia). Este último pertenece al dios médico Asclepios, y así ha pasado a ser el símbolo actual de la Medicina. Pero es interesante notar que Moisés poseía otro caduceo: una vara rodeada por un serafín, que es una serpiente oracular-protectora en la mitología hebrea y este patriarca se suele representar con cuernos (como tal lo representó Miguel Angel)... como los hijos­compañeros de Hermes: los campestres sátiros y los amables silenos, y el propio dios silvestre Pan, lo cual recuerda su carácter ctónico y pastoril. Y el caduceo de Moisés servía para curar a los enfermos...
Por todo ello, como conclusión, podemos observar lo siguiente: Hermes es un dios antiguo, pero es más que un dios. Quizá el último de los dioses en el sentido de que una de sus manifestaciones pervivió hasta bien entrada la modernidad... y quizá aún pervive. Se trata del polémico y extraordinario Hermes Trimegisto. "tres veces grande". Fusión del Hermes subterráneo y del dios egipcio de las ciencias Toth; fundador del hermetismo, teosofía que fue padre y madre de la alquimia, podemos encontrar en él un sincretismo de muchas sabidurías, muchas ciencias, muchas creencias. No debemos olvidar que el gnosticismo bebe de sus aguas...

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