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MERLÍN es E. Martínez
(Vidente e investigador.) Dcdo. y profesor universitario. Escritor y columnista.
Ojalá encuentres en el blog la información y/o ayuda que buscas.
Y agradecimientos a Blogger por el espacio ofrecido.

15 noviembre 2006

La búsqueda de vida exterior (desde una visión científica)

En el principio todo era una cuestión de cálculo. Nuestro universo está poblado por 100.000 millones de galaxias, cada una de las cuales contaría con 100.000 millones de estrellas. La pregunta es, ¿hay alguien como nosotros ahí fuera?
Cualquier apostador diría que las posibilidades de premio son enormes. Enrico Fermi, premio Nobel de Física, se hizo esa misma pregunta hace algunas décadas. «Si el Universo está lleno de estrellas y cada una puede albergar algo parecido a la Tierra, ¿por qué no vemos a los extraterrestres?». Ésa es una de las grandes paradojas de nuestra existencia y un enunciado clásico en el que la Ciencia vuelca sus esfuerzos. Hallar vida (inteligente o no) fuera de nuestro planeta sería el mayor descubrimiento de la historia.
Entonces, ¿por qué no los vemos? Ante esto, cabe el despliegue de un abanico de respuestas: Porque son pocos. Tal vez, porque ellos no hayan buscado vida aquí, en el Sistema Solar, en una esquina del Universo. Puede ser que existan y estén atrasados y no dispongan de la tecnología suficiente para comunicarse. O que manden señales y seamos nosotros los incapaces de descifrarlas. O que nos observen en silencio y prefieran no interferir. O que, simplemente, no existen.
Hay también otra creencia: los que opinan que existen y están entre nosotros. Son los que defienden los ovnis, tipos en su mayoría a los que habría que analizar desde la sociología, la psicología... la psiquiatría o, directamente, desde la justicia porque son unos engañabobos. Cuando se investiga a fondo se descubre que muchas veces (no siempre, por supuesto) es fraude; los testimonios son falsos, las pruebas que se presentan no pueden someterse a repetición, base de la ciencia, etc... pero cuando llegue ese gran día en el que se presenten pruebas lo suficientemente sólidas para ir más allá de la hipótesis... A la ciencia no le quedará más remedio que aceptar lo obvio. Y será también ¡la gran noticia científica de la historia!
Hasta que llegue esa exclusiva, los hombres de ciencia cumplen con su tarea. Estudian la evolución del Universo, analizan los elementos que forman la vida (energía, agua líquida, carbono), escrutan «los fiascos del Sistema Solar», como Venus, «calcinado», y el «estéril» Marte... en definitiva, hacen lo que se espera de ellos, nadie les pide más. Ése es su cometido.
Lo que antes era mera cuestión de cálculo y cubría el Universo de vida inteligente es hoy una simple cuestión derivada del realismo. Si existe vida inteligente, cosa indudable, no es tan abundante como se creía, es probable. Pero haberla, hayla. Y, si no, al tiempo.

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