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MERLÍN es E. Martínez
(Vidente e investigador.) Dcdo. y profesor universitario. Escritor y columnista.
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08 noviembre 2009

Qué mala suerte

La superstición es la creencia de que los individuos pueden alterar el destino o la suerte propia, o de la de otras personas. No fundamentadas y asentadas de manera irracional en el ser humano, pueden estar basadas en tradiciones populares, normalmente relacionadas con el pensamiento mágico. Pero, ¿qué sabes realmente acerca de las supersticiones más conocidas? He aquí algunos apuntes al respecto...
Gato negro: Aunque en Egipto se creía que el gato era la reencarnación de los dioses, siglos más tarde, la Iglesia Católica lo consideró como la reencarnación del diablo, por lo que eran quemados. El negro se identificaba con el diablo por ser el color de la noche. En casi toda Europa y en Norteamérica se cree que un gato negro trae mala suerte si se aleja de ti, en cambio, buena suerte si camina hacia ti. Y desde tiempos lejanos se dice que las madres deben tener los gatos alejados siempre de los bebés porque "sorben el aliento" del niño como lo hacen los vampiros con la sangre. De hecho, si observamos a los gatos cuando los tenemos en el regazo, tienden a acercarse a la boca y husmear así que...
Abrir el paraguas bajo techo: La primera noticia que se tiene de esta creencia data del siglo XVIII en Inglaterra, donde creían que daba mala suerte por la negatividad que existía entre el paraguas y la casa, ya que ésta protege a sus habitantes y no tolera ninguna protección adicional. Si alguien lo abría sobre su cabeza, supuestamente esa persona moriría antes de acabarse el año. Si el paraguas se nos cae, anuncia una decepción en el plano amoroso o de los negocios. En este caso, ha de ser siempre otra persona la que lo recoja del suelo para, de este modo, evitar el riesgo. Si un paraguas abierto se usa de ventilador, girándolo y girándolo, espanta la suerte y si, impulsado por el viento, se vuelve hacia atrás, lo mismo. No se puede colocar un paraguas sobre la cama y tampoco sobre una mesa, aunque si alguien se le olvida en algún lugar extraño, es signo de que el destino le tiene reservada alguna sorpresa agradable.
Cuadro torcido o que cae de donde está colgado: Esta idea tiene su génesis en la Grecia clásica, donde se creía que si el retrato de un monarca o una celebridad caía al suelo sufriendo serios desperfectos significaba que iba a morir en poco tiempo.
Poner un sombrero sobre la cama: Presagio, en Italia y España, de que algo malo va a ocurrir. Esta superstición tiene también otro significado, que es que se te quedará la mente en blanco. Creencia que viene, probablemente, del simbolismo del sombrero, que representa la cabeza y los pensamientos y es símbolo de identificación personal.
Sal derramada: Su origen data del año 3500 a. de C. Ya entonces se creía que la sal era incorruptible, razón por la cual se convirtió en símbolo de amistad. De ahí la creencia de que si se tira, la amistad se romperá. Para contrarrestar ese supuesto efecto maldito, se debe echar una pizca de la sal derramada sobre el hombro izquierdo. Se cree que cuando hay sal en el hogar siempre habrá dinero; y en algunos lugares, si se echaba sal en los rincones de las cuadras el día primero de abril se evitaban las enfermedades del ganado. Como amuleto, se utilizaba en rituales dibujando un círculo de sal alrededor de aquel que deseaba protegerse contra el diablo. Este círculo era llamado "círculo mágico". Para contrarrestar el mal de ojo se bañaban en agua con sal las plantas de los pies y las palmas de la mano tres veces, se bebía tres sorbos del agua salada y después se echaba al fuego lo que quedaba de dicha agua. Era también costumbre echar sal al fuego cuando entraba en casa una persona sospechosa de dedicarse a la hechicería. También se evitaba el retorno de visitas indeseables echando sal allí donde había estado, recogiéndola y quemándola seguidamente. Otro remedio utilizado era echar sal en el umbral después de su marcha. También se creía que poniendo un plato con sal debajo de la cama de un enfermo, ésta absorbía el mal y le protegía contra la enfermedad. Aquel que persiga quebrantar la felicidad de unos recién casados le basta con echar sal en el lecho nupcial. Y es de mal agüero derramar de forma involuntaria la sal o que se caiga un salero: el responsable de este fatal suceso verterá tantas lágrimas como granos de sal se hayan vertido. Los hay que afirman que esta creencia procede de la Última Cena, en la que Cristo cometió tal torpeza.
Romper un espejo: Se afirma que ocasiona siete años de maldición. El espejo era un elemento mágico de adivinación, por lo que si se rompía, era para no mostrar una imagen aterradora del futuro. Y siete años es el tiempo que, supuestamente, tardaba en renovarse un cuerpo.
Pasar por debajo de una escalera: La superstición viene provocada por el triángulo que forma ésta con la pared. Antiguamente se pensaba que todos los triángulos eran un símbolo sagrado, tanto las pirámides como la trilogía de la Santísima Trinidad y, por lo tanto, era un sacrilegio pasar bajo ese arco. Se cree que, una vez que se había pasado, el mal se conjuraba cruzando los dedos hasta ver un perro, escupiendo una vez bajo la escalera o tres veces después de cruzarla, o escupiendo sobre el zapato y continuando el camino sin volverse hasta que la saliva estuviese seca. También se relaciona esta superstición con el patíbulo: siempre había que usar una escalera de mano para colocar la soga y también para retirar el cadáver: la muerte y la escalera iban siempre muy unidas. Otra creencia proviene de los cuadros de la crucifixión, en los cuales figuraba una escalera bajo la cual Lucifer veía con furia cómo Jesús moría para salvar a la humanidad. De ahí la costumbre de santiguarse para preservarse de las furias del Diablo o ahuyentar el peligro.
Llevar una escoba usada al cambiarse de casa: No se debería hacer, ya que con ello se atrae la mala suerte llevando con ella las desgracias del hogar anterior. Y hablando de escobas: barrer los pies de una soltera o una viuda implica que no se casarán. Tiene también que ver con las brujas y sus vehículos preferidos para asistir a los aquerrales: las escobas.
Colocar en la mesa el pan boca abajo o dejarlo caer al suelo: Ponerlo boca abajo se supone que traerá mala suerte por tratarse en realidad de una ofensa al cuerpo de Cristo; asimismo, cuando se caiga al suelo es costumbre besarlo y hacer tres cruces para alejar las desgracias. No hay que olvidar que el pan es un alimento básico. Es por ello que han sido varias las supersticiones que se han generado en su forma de hacerlo, cortarlo, comerlo u ofrecérselo a los demás.
Derramar el vino: Cuando se vierte este líquido en la mesa, los supersticiosos deben aplicarse en seguida un poco del mismo sobre la frente para atraer la buena suerte; si se trata de champán tienen que tocarlo entonces con la punta de los dedos y dárselo sobre el lóbulo de la oreja para conseguir una felicidad eterna. La causa de esta creencia puede ser que el inicio del feto es el lóbulo de la oreja. Por ese motivo, al empaparlo en champán estás deseando que tu vida se vea rodeada de toda clase de felicidad y dicha. Esta bebida espumosa también se suele romper contra los barcos en su botadura para desearles con este gesto buena suerte en su travesía.
Ver una rata: A este animal siempre se le han atribuido malos augurios. No obstante, esta idea sólo tiene que ver con la coincidencia de la aparición de plagas de estos roedores con desastres históricos como la peste bubónica.
Dejar las tijeras abiertas: Este instrumento debe permanecer cerrado mientras no se use porque atrae la mala suerte. Si se cae al suelo y queda con las puntas abiertas apuntando hacia ti, recógelo y echa sal por encima del hombro izquierdo para ahuyentar los malos espíritus. En Grecia se creía que la moira Atropos (moira = el equivalente a la parca romana) cortaba con las tijeras el hilo de la vida, así que de alguna forma los objetos cortantes dirigen el destino y son símbolo de muerte repentina. Pese a ser un elemento maléfico, las tijeras gozan, como otros utensilios, de una función dual y pueden servir en algunas ocasiones para cortar las energías negativas. Desde esa condición conjuran al mal de ojo y abiertas en cruz junto a una puerta, impiden la entrada de las brujas.
Poner la cama con los pies mirando en dirección hacia la puerta: Hay un dicho popular que afirma: "los muertos salen siempre de la casa con los pies por delante", con esto está dicho todo del porqué de tal superstición.
Empezar el día con el pie izquierdo: Ya Petronio aludía en el "Satiricón" a la mala suerte de entrar en un lugar con el pie izquierdo. Puede tener su origen en la tradición celta y en el movimiento solar, siempre hacia la derecha. El efecto negativo se elimina al santiguarse tres veces.
Martes 13: La maldición del número trece tiene su origen en la última cena de Jesucristo con los doce apóstoles, en la que fue delatado. Se cree que si se sientan a comer trece personas en una misma mesa, una de ellas morirá antes de un año. El día de la semana varia: en España, México y Grecia se teme al martes y trece; y en los países anglosajones al viernes y trece, porque en viernes fue crucificado Jesús. El origen de la maldad atribuida al martes se debe a su asociación con el dios Marte, dios de la guerra que implica la muerte. Según parece, cortarse las uñas en el aciago martes provocará que salgan padrastros. Y los hijos nacidos en martes serán desgraciados, tendrán una vida corta y su ideal será la guerra. En la tradición anglosajona del viernes, el 13, da mala suerte cortarse las uñas y el pelo durante ese día.
Que el novio vea a la novia antes de la ceremonia o que ésta se mire al espejo: Antiguamente se consideraba que hacer cualquiera de estas dos cosas era sinónimo de adelantar acontecimientos positivos que quedarían así gafados. Otra explicación es que la novia no podía mirarse en el espejo antes de celebrarse el matrimonio si estaba completamente ataviada, porque se proyecta su imagen de ésta antes de estar casada y esto podía hacer que los dioses pusieran en duda su derecho a contraer matrimonio. Si desea ver su aspecto, deberá dejarse sin poner los guantes o alguna otra prenda.
Que alguien te eche mal de ojo. Tradicionalmente se ha creído que al reflejarse en la pupila de un ojo, podíamos quedar atrapados por ella. Por esto, desde la Antigua Roma hasta la Edad Media, aquellas personas que tenían cataratas u otro defecto visual, a menudo eran sacrificadas en la hoguera. Grecia, Turquía y Egipto tiene muy extendida la creencia de que existen personas con poderes maléficos en la mirada; incluso, aunque sea de forma inconsciente pueden hacer daño si clavan sus ojos en algo. Antiguamente se atribuía al mal de ojo enfermedades de origen desconocido. Lo echaban las brujas, los gitanos, los gafes y los bizcos y afectaba a los niños. Para protegerse hay que llevar ajos, oro y plata, ojos de cristal azul y herraduras. La costumbre de cerrar los ojos de los muertos procede de la creencia de que si a un difunto le quedan abiertos los ojos pronto le seguirá un familiar o conocido.
El color amarillo: La tradición cristiana asoció este color con el del azufre de los infiernos y le dio una significación peyorativa convirtiéndolo en imagen del orgullo, de la falsedad y la traición. Es además el símbolo del adulterio. En la Edad Media, los herejes y los apestados vestían con este color. Las ciudades donde se había declarado una epidemia estaban obligadas a señalarlo con una bandera amarilla. Pálido u ocre da mala suerte, ya sea en los vestidos o en la decoración de la casa.
Tocar madera: Tiene su origen en la madera de la Santa Cruz y en la veneración de que ha sido objeto las reliquias de trozos de madera de ella. También se dice que el origen de la superstición se encuentra entre las costumbres paganas de los druidas y magos de otros tiempos, que recurrían a la madera como a una "toma de tierra" para las malas vibraciones. De esta última versión viene la exigencia de que cuando se toca madera ésta no debe tener "patas", es decir, que no valen ni mesas, ni sillas... Cuando cruje la madera de una casa es una señal de muerte. Las vigas que crujen y las mesas que chirrían son presagios de desastres o fallecimientos. Antiguamente, se decía que traía buena suerte encontrar por la mañana a alguien con una pata de palo, pero no había que mirar hacia atrás ni seguirlo con la vista porque entonces se tendría un disgusto.

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