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MERLÍN es E. Martínez
(Vidente e investigador.) Dcdo. y profesor universitario. Escritor y columnista.
Ojalá encuentres en el blog la información y/o ayuda que buscas.
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08 septiembre 2010

Supersticiones con pan

El pan en forma de eucaristía goza del máximo significado en la religión cristiana y toma su simbología del Beith o casa de piedra, que más tarde se convierte en casa del pan para transformarla en la morada de Dios. Así, desde sus orígenes el pan ha estado asociado a la vida activa y el vino, a la vida contemplativa, por lo que el sacrificio de la misa establece la síntesis perfecta. Por ello tirar el pan, que originariamente constituía un acto desencadenante de las fuerzas del mal, fue progresando convirtiéndose en un acto de irreverencia, casi sacrilegio. En cualquier caso este gesto acarrea desdicha.
Con el pan no hay escapatoria y jugar con él infunde presagios nefastos que expresa irónicamente el refrán: "Con el pan recién cocido, no juegues si no lo has comido".
No ha de comerse el pan que ha mordisqueado otra persona, pues se suscitará su odio, ni arrojar migas a la lumbre, ni engullirlo tostado ya que nacerán parásitos. Se dice también que las tostadas quemadas son el alimento del diablo, por lo que hay que tener buen cuidado con ellas. Tampoco debe colocarse de forma inversa a cómo salió del horno.
Oscuramente, es bueno clavarle alfileres si se quiere provocar un mal a alguien. Al tiempo que se alfiletea debe decirse en voz alta el nombre de la víctima. (Recuerda que al hacerle mal a alguien, tarde o temprano ese mal retornará a ti multiplicado por siete. Tú decides...).
Si antes de cortar el pan no se hace el signo de la cruz sobre él, bien con el pulgar, bien con el cuchillo (y es creencia muy arraigada todavía en zonas rurales de España, por ejemplo), uno se está haciendo acreedor a un castigo, en apariencia arbitrario que puede provenir de la considerada autoridad competente en forma de multa. En el momento en que uno corta el pan no debe permitir que otro lo sujete. Tampoco se puede cortar por los extremos y siempre es mejor valerse de las manos que de un objeto cortante, pues aquel fue el modo en que Cristo lo hizo durante la Última Cena.
Cuando el pan cae al suelo de forma involuntaria, habrá disputas familiares y, en este caso, hay que besarlo o hacer tres cruces sobre el suelo al recogerlo. El pan, junto a la sal, es el primer elemento que hay que depositar en la nueva casa a la que alguien se ha mudado y si queremos proteger a los niños de cualquier instigación o maleficio brujeril, basta con introducirles en su indumentaria o en la cartera del colegio una corteza de pan suficientemente reseca.

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